¿Necesito la última versión?

Muchas veces nos habremos preguntado si es necesario actualizarnos en forma inmediata, apenas aparece una nueva versión de tal o cual programa. Quizás el dilema es mayor aún, cuando se trata del principal software que tiene en su interior una computadora, el sistema operativo.

En ese sentido, la evolución ha sido constante desde el primitivo DOS hasta el actual Windows Vista, pasando por los Windows 9x, y los W2K. Y aquí hago un paréntesis para aclarar, W2K es una abreviación de Windows 2000, sigla similar a la del temible efecto Y2K a fines de los 90s, cuando parecía que el mundo colapsaba.

Hecha la aclaración, pues no todos debemos conocer la jerga al pie de la letra, volvamos al concepto de los sistemas operativos. No solamente debemos estar atentos a lo que el mercado libera a la venta, sino preguntar, investigar un poco y evaluar a que sector del negocio se está apuntando.

El caso más emblemático quizás fue la aparición del Windows 2000, supuesto reemplazante del Windows 98 e inmediato sucesor del efímero Windows Millenium. Sin embargo no muchos supieron que en realidad el Windows 2000, en sus versiones Server y Workstation, era el continuador de la plataforma con base NT, un sistema operativo para redes.

Claro, muchos en su momento pensaron que para estar a tono con el avance tecnológico, lo ideal era convertirse al nuevo y reluciente recién llegado. Pero mayúscula fue la sorpresa cuando una vez instalado, empezaron a chocar con las incompatibilidades que presentaba, sobre todo en la función de entretenimiento y juegos.

Es que como todo sistema operativo, el Windows 2000 tiene una orientación. Qué es ésto ? El software que controla la PC tiene que cumplir con varias tareas y para ello debe contar con una cualidad que debe ser prioritaria, la estabilidad. El enemigo fundamental de un sistema estable es la flexibilidad y si el sistema está orientado a trabajar dentro de una red, no puede darse el lujo de perder estabilidad.

Así como los sistemas Windows 9x eran flexibles, pues lo requería la idea de tener una PC que rindiera tanto en la oficina como en el hogar, el Windows 2000 orientado a redes, privilegió la estabilidad en detrimento de la flexibilidad. Surge así la rigidez como resultante de ser estable en extremo, de allí que tuviera tantos problemas a la hora de manejar los juegos hogareños.

Pues bien, toda esta explicación extensible para otros tipos de software, sirve para concluir que no siempre es bueno ni aconsejable salir corriendo a actualizarse con lo último. Recordemos también que muchas veces, digamos casi siempre, los sistemas necesitan un período de adaptación en el que se corrigen errores, liberando una versión realmente confiable una vez superados todos esos inconvenientes.

La recomendación es sencilla, ante todo averiguar de qué se trata, si lo que tengo en mi PC sirve y anda bien no hay necesidad de tocarlo, menos aún si lo que me están vendiendo no me aporta ninguna mejora y es más de lo mismo con un llamativo envoltorio.

Un artículo de Carlos Daniel Quattrocchi, diseñador de webs, publicado en La Flecha.

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