Importante sentencia sobre licenciamiento de contenidos

Aunque ya hay varias sentencias a nivel internacional que reconocen de una u otra manera la viabilidad del modelo de licencias empleados por el software libre y el movimiento copyleft, tengo noticias hoy de una importante sentencia recaida en un asunto en Estados Unidos.

La sentencia (pdf) es del 13 de agosto (n. d. a.: alucinante, un juzgado sacando sentencias en agosto y disponibles en internet el mismo día. Calculo que esto llegará a España en 100 o 200 años)

El comentario del propio Lawrence Lessig da muestra de la importancia de la misma:

So for non-lawgeeks, this won’t seem important. But trust me, this is huge.” (Para los no-geeks del derecho, esto no parecerá importante. Pero creanme, lo es)

La cuestión versaba sobre el uso de la una de las licencias ofrecidas por la OSI (Open Source Initiative), en concreto la “Artistic License“.

El objeto del pleito, en apelación, era fallar sobre la facultad de un titular de derechos de propiedad intelectual para dedicar una cierta obra al uso público y además emplear una licencia “open source” para controlar las modificaciones y distribución de esa obra.

Como pueden comprobar el objeto del litigiio es la cuestión clave en lo que a las licencias libres se refiere. De ahí la importancia del fallo, pues el Tribunal a entrado de lleno a analizar el problema concreto de las licencias “libres” como un isntrumento válido para proteger los derechos del autor.

El caso es el siguiente:

Robert Jacobsen creó un software, el Java Model Railroad Interface o JMRI, que puso en libre descarga bajo la licencia “Artistic License” en SourceForge. Este programa contenía una aplicación, DecoderPro, que permite programar los chips de los trenes de modelismo.

Por su parte Matthew Katzer and Kamind Associates, Inc., que desarrollan software comercialmente para maquetas de trenes y aficionados emplearon parte de su software en su producto sin respetar las condiciones de la licencia “Artistic License”. En concreto no incluyeron:

Los nombres de los autores, las notas de “copyright” del JMRI, referencias al archivo COPYING que venía con el software original, una identificación de SourceForge o JRMI como la fuente original de los archivos, y una descripción de como los archivos o el código habían sido cambiados desde el código fuente original.

El autor, R. Jacobsen, presentó una acción preliminar que el juzgado del distrito rechazó la acción sobre la base de que la licencia empleada es “intencionalmente amplia”, no exclusiva, que era ilimitada en cuanto al objeto y que por ello no creaba perseguibilidad por infracción del copyright.

Lo que venía a expresarse es que Jacobsen tenía derecho a accionar unicamente por una ruptura del contrato, en lugar de por una infracción del copyrigth con base en el quebrantamiento de las condiciones de la “Artistic License” y dado que un contrato no crea una presunción de que daño irreparable, la Corte del Distrito denegó la acción preliminar.

Como puede verse esta cuestión es trascendental, puesto que determina las reglas para pelear en el caso de vulneraciones de las licencias. Esto es si podemos valernos de las reglas procesales del derecho de la propiedad intelectual o hay que acudir a las reglas generales de los incumplimientos contractuales.

Frente a esta resolución se alza la parte en apelación y, además, se suman a la misma como “amica curiae” varias instituciones importantes, entre ellas Creative Commons. (Aquí el texto de los “amigos en la corte” (pdf))

La Corte de Apelación reconoce el valor de las licencias “open source”, como las llama, y su importancia para una forma de desarrollar las ciencias y las artes de una manera y con una paz que muy pocos pudieron imaginar hace tan sólo unas decadas:

For example, the Massachusetts Institute ofTechnology (AMIT) uses a Creative Commons public license for an OpenCourseWare project that licenses all 1800 MIT courses. Other public licenses support the GNU/Linux operating system, the Perl programming language, the Apache web server programs, the Firefox web browser, and a collaborative web-based encyclopedia called Wikipedia. Creative Commons notes that, by some estimates, there are close to 100,000,000 works licensed under various Creative Commons licenses. The Wikimedia Foundation, another of the amici curiae, estimates that the Wikipedia website has more than 75,000 active contributors working on some 9,000,000 articles in more than 250 languages.”

Además la Corte de Apelación reconoce un hecho esencial, como es que el Código se ditribuya gratuitamente bajo una licencia “open source” no quiere decir que el mismo no deba tener una consideración económica. Existen beneficios sustanciales, incluyendo los económicos en la creación y distribución de obras reconocidas por la propiedad intelectual bajo licencias públicas que van mucho más allá de los royalties por el licenciamiento tradicional. Y cita el caso de un asunto del Distrito Undécimo:

“The Eleventh Circuit has recognized the economic motives inherent in public licenses, even where profit is not immediate. See Planetary Motion, Inc. v. Techsplosion, Inc., 261 F.3d 1188, 1200 (11th Cir. 2001) (Program creator Aderived value from the distribution [under a public license] because he was able to improve his Software based on suggestions sent by end-users. . . . It is logical that as the Software improved, more end-users used his Software, thereby increasing [the programmer=s] recognition in his profession and the likelihood that the Software would be improved even further).”

En el presente asunto nadie discutía la titularidad del software ni que la empresa había copiado y empleado el software JMRI. Lo que la empresa argumentaba es que no habían vulnerado la propiedad intelectual porque tenían una licencia para emplear el código.

Generalmente, un titular de derechos que concede una licencia no exclusiva para emplear su material renuncia al derecho para demandar por infracción del “copyright” y sólo puede pleitear por incumplimiento contractual. (Sun Microsystems, Inc., v. Microsoft Corp., 188 F.3d 1115, 1121 (9th Cir. 1999))

Sin embargo, para el Tribunal, si la licencia establece un ámbito limitado de uso y los usos exceden el mismo si ha lugar a una denuncia por infracción del copyright.

Lo que se dilucidaba pues era si los términos de la licencia se debían considerar “condiciones” o meros “pactos”.

Para el Tribunal son condiciones puesto que así se reconocen en el propio texto de la licencia y reconoce el derecho de los titulares que emplean licencias “open source” a controlar la modificación y distribución del material.

Además la imporancia de incluir en el software las menciones de atribución y de las modificaciones tienen como objetivo reconducir a los usuarios e interesados a la página del proyecto lo que tiene undudables beneficios para el titular de los derechos, yq que aumentan los potenciales colaboradores y se aprende de las modificaciones efectuadas.

Por todo ello acepta la apelación y remite de nuevo las actuaciones a la Corte del Distrito.

En definitiva una sentencia muy importante , si bien no es directamente extrapolable al supuesto español, que clarifica de una manera trascendental la forma en la que se puede defender el autor que utiliza las licencias libres.

Un artículo de David Maeztu

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La hipocresía de Telecinco

Hay que ver hasta dónde puede llegar la hipocrecía de un medio masivo tradicional cuando se trata de la propiedad intelectual. Tal vez lo hacen por simple conveniencia, porque están viendo su negocio peligrar o porque simplemente no les importa.

Hace casi dos meses la cadena de televisión española demandó a YouTube por “difundir ilicitamente y sin autorización los contenidos de Telecinco, y en proceso, consigue un lucro por la explotación de derechos de propiedad intelectual e industrial”. No suena raro, pero también llamaron piratas a quienes suben contenido de la cadena al sitio de videos.

Telecinco apela a la explotación sin autorización de sus derechos de autor por parte de YouTube, pero en cambio no tuvieron problema alguno en explotar derechos de autor de otros sin autorización alguna y transmitir una serie de la cual no tienen persmiso y embutirla de anuncios para ganar mucho dinero.

Resulta que el Tribunal Supremo confirmó una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid en donde condena a Telecinco a indemnizar 31.252€ a la empresa que tiene los derechos de transmisión de la serie Remington Steele. En total fueron trece capítulos emitidos sin permiso.

Un artículo publicado en Alt1040

Yahoo! Music cierra (bien) pero deja a sus clientes sin su música (mal)

Otra señal clara que el DRM no funciona, Yahoo! Music está por cerrar y en el camino dejará a todos sus clientes sin su música, porque como pasó hace un tiempo con MSN Music, al desconectar los servidores que hacen la validación del sistema anti-copia de las canciones, estas no podrán ser escuchadas si se decide cambiar a otro ordenador, otro dispositivo o si hay que reinstalar Windows.

Las acciones de Yahoo! son poco entendibles, sobre todo con el precedente de la crítica hecha a MSN Music que terminó en anunciar que los servidores permanecerán online durante tres años más (no es suficiente pero mucho más tiempo para encontrar una solución). Mariano Amartino también publica del tema y cita algunas palabras de algún representante de Yahoo!:

Recomendamos que hagan un backup de las canciones que compraron a un CD de Audio antes del cierre de la tienda, el 30 de Septiembre de 2008. Hacer esto te permitirá copiar la música nuevamente a tu PC si la licencia no puede ser recuperada…

…que es una solución a medias, implica ciertos conocimientos técnicos y pedirle a tus clientes que hagan cosas que para algunos será complicado, termina siendo más fácil pedirle al sobrino o al hijo que descargue los discos del bittorrent.

Un artículo publicado en Alt1040